En el libro de Efesios 6 y versículo 13 dice lo siguiente:
"Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes."
Este versículo me gustó mucho, a pesar de que todo el capítulo es muy fuerte, este versículo llamó mucho mi atención porque esto aconteció conmigo pero cuándo llegó aquél día malo, en vez de tomar TODA la armadura de Dios simplemente miré el tamaño de mi problema o lo difícil que era la situación y como aquella niña asustada por una fuerte tormenta sólo me refugié en mi misma, hasta que un día el Pastor, con certeza guiado por el Espíritu Santo, en una predicación habló que Dios nos dio todas las armas para vencer nuestro problema TODAS las armas, pero muchas de las veces están allí guardadas, cuando en realidad es allí en aquel momento difícil, en aquél día malo cuando tenemos que usarlas, colocarnos la armadura y salir a la guerra, "no le digamos a Dios el tamaño de nuestro problema, sino digamos le al problema el tamaño de nuestro Dios", aquellas palabras quedaron bien grabadas en mi mente, y fué allí que cambié mi forma de pensar, comencé a salir a pelear en todas las luchas que se me presentaban, y Dios nunca nos deja desamparadas él siempre nos da la victoria, porque sin lucha no hay victoria.
Nosotras somos como aquellas piedras preciosas, pero cuidado! que nuestro escudo fué Dios quien nos dio y si lo usamos... eso nos hace INVENCIBLES!

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